lunes, 23 de marzo de 2015

Frankston; post 1

Martes 24 de febrero era el día que empezaba mi nueva aventura en Frankston. Pero antes de ello tuve una despedida fantástica en la casa de Droop Street: pude escuchar el dúo entre Atalaya tocando la guitarra y Kia tocando el hang. Este último instrumento es el mismo con el que me paré hace unas semanas en Hobart y acabé conociendo a Grant. Me gustaría que pudierais escuchar como suena, tiene una mística muy especial. Es como si las notas que salieran del instrumento se esparcieran por el espacio y ocuparan cada milímetro del lugar donde te encuentras, ya sea abierto o cerrado. Después de escucharlas dejé una bolsa llena de huevos de chocolate (Pascua se acerca!) y un pequeño escrito y me dirigí dirección tren.

Llegué a la estación de Frankston bastante tarde y allí esperé unos diez minutos más a Jamie. Él llegaba de Tasmania ese mismo día ya que se está entrenando con otros marineros para hacer el viaje de Frankston a Hobart por mar y así poder navegar su barco hasta allí. Durante estos días no he estado tanto en el barco porque tenía que ayudarlo a sacar todas las cosas de su casa y ponerlas en cajas dado que venden la casa. Él, a partir del  10 de marzo vivirá en el barco. Después de hacer una breve introducción, explico cómo han sido estos días.

Al día siguiente por la mañana fui a hacer una pequeña caminata a lo largo de la playa porque este pequeño pueblo tiene una preciosa bahía. Más tarde fuimos a hacer una pequeña visita al barco. Su nombre es Kahana y está registrado como un barco histórico de madera. Es decir, un wooden boat (de ellos, si os acordáis, he visto unos cuantos en Hobart!). Fue verlo y pensar “qué maravilla”, Así que os dejo con unas cuantas fotos para que me digáis vuestra opinión. Espero que os guste!
Por la noche cocinamos una mezcla de chicken con verduras y curry. Muy bueno la verdad!
Kahana, here I come! 

Kahana






El jueves, aprovechando que me encuentro al lado del mar y que las vistas te llenan de energía, fui a correr a lo largo de la costa. Después de volver y una ducha ayudé a Jamie a empaquetar todas las cosas de la cocina en cajas. Es curioso porque creo recordar que hace un año aproximadamente estaba haciendo exactamente lo mismo en la casa de mis abuelos en Alemania. Es interesante por todos los sentimientos que pasas al tener que empaquetar las pertenencias que has ido acumulando en un sitio donde has estado viviendo durante una temporada. Te das cuenta de lo mucho que tienes y lo que te cuesta deshacerte de ello. Me pregunto… ¿tenemos demasiado? Mirad a vuestro alrededor y pensad en ello. Luego imaginad que os tenéis que mudar y repasad con la mirada los objetos que veis en la sala donde os encontráis. Estoy segura que encontraréis razones, recuerdos escondidos y tal vez nostálgicos que os impedirán tirar a la basura gran parte de vuestras pertenencias, por muy normales que parezcan a ojos de otros. Interesante, verdad? Es como si una vez comprásemos algo y viviéramos a su alrededor durante un tiempo, parte de nuestros latidos, de nuestra vida, se escapara y se imprimiera sobre ese objeto, haciéndolo casi imposible desprendernos de él.
Esa misma noche miramos Interstellar. Para mí fue un poco difícil de seguir la película al ser en inglés y os digo una cosa, el actor principal no vocaliza… Por suerte tenía Jamie que me iba explicando de qué iba todo. Mientras mirábamos la película disfrutamos de una magnífica pizza. Cuando acabó fuimos a hacer un paseo nocturno hasta el muelle. Hacía una noche muy cálida y para nada fría así que nos vino muy bien el paseo.
Cajas y más cajas...

El viernes me desperté y fui a correr otra vez. Luego ayudé a empaquetar y por la tarde fuimos al barco a trabajar. Como que está hecho de madera se tiene que limpiar cada x tiempo. Lo que hicimos fue primero barrer el suelo y luego aplicar un producto que se mezcla con agua para que la madera no se desgaste. Me sentí como un grumete a punto para navegar por los mares y coleccionar aventuras!
Yo, de grumete

Jamie subido a las escaleras del mástil

Disfrutando de las vistas des de lo alto de las escaleras. 

El sábado trabajamos un poco en la casa, empaquetando y luego por la tarde fuimos al gimnasio que tiene zona de piscina, sauna y spa. Buena combinación. Por la noche no tardamos en ir a dormir porque nos esperaba una road trip de dos días a Phillip Island y Wilson Promontory. Qué ganas!

El domingo nos levantamos, cogimos el coche y fuimos hasta Phillip Island. Esta isla es famosa por la cantidad de animales que habitan en ella (entre ellos pingüinos y… koalas!) así que estaba muy emocionada. Sería capaz de verlos? Phillip Island no es exactamente como Maria Island en Tasmania pero. Tiene una superficie mayor y hay cuatro pequeños pueblos distribuidos en los extremos de la isla. Lo primero que hicimos fue comprar un tiquet para ver lo pingüinos regresar a la isla por la noche y luego reservamos un bungalow para pasar la noche. A continuación fuimos al Koala Conservation Centre que es como una reserva natural para estos animales donde hay unas cuantas caminatas en las que, si tienes suerte, llegas a ver a unos cuantos koalas colgados de los árboles. Debéis saber que los koalas sólo se alimentan de hojas de Eucaliptus y por lo tanto como que la energía que reciben de tal alimento no es mucha, duermen unas 20 horas al día. Muy perezosos, sí… Pero también tiene su lógica. Así que entremedio de las ramas de Eucaliptus pude localizar a distintos koalas durmiendo, y algunos incluso desperezándose. Una visión que nunca olvidaré!
A continuación comimos de picnic unos sándwiches y luego nos dirigimos hacia el sitio donde veríamos a los pingüinos. A diferencia de Melbourne donde los podías ver sin pagar nada, aquí hay todo un complejo montado. Está financiado des del gobierno y todo el dinero que obtienen se destina a la conservación del parque. Se impulsó esta idea porque había muchos pingüinos que salían a la carretera y eran atropellados por los coches. Ahora se han construido pasos subterráneos para que puedan cruzar la carretera sin peligro. Aunque la idea está bien continúo pensando que por culpa de la actividad humana ellos se han tenido que adaptar a nosotros, a nuestras carreteras, a nuestras leyes, pero al mismo tiempo nos consideramos salvadores porque les construimos estos pasos subterráneos. No sé, a veces todo adquiere un tono muy irónico e hipócrita…
Llegamos delante de la playa donde regresan. Las personas se sentaban en unas gradas (algunos incluso comían palomitas). Era una situación un poco rara. Al cabo de unos minutos, procesiones de pingüinos con sus trajes blancos y negros empezaron a salir del agua y atravesaron la playa dirigiéndose hacia sus casas. La mejor parte fue cuando la mayoría de turistas ya se habían ido y sólo quedábamos unos pocos mirándolos. El paseo de vuelta al coche también fue muy bonito porque caminabas por sobre de una plataforma des de la cual podías ver como los pingüinos iban caminando aquí y allá. El sonido que hacían era muy especial y uno de los rangers nos explicó que estaban socializándose entre ellos antes de irse a dormir. El hecho que caminen sobre sus dos patitas y tengan esta manera tan graciosa de caminar les da un toque muy humano que te hace sonreír.
Luego estábamos en el bungalow tomando nuestra cena cuando oí el sonido de unas alas batiendo contra la ventana. Corrimos la persiana y delante de nosotros había un dragonfly enorme atrapado. Así que abrimos la ventana y lo dejamos volar. Jamie me explicó que según la cultura de los indios americanos el dragonfly se atribuye a un espíritu fuerte y con la metamorfosi. Cuando fui a dormir descubrí que, justo al lado de mi ventana, estaba el dragonfly mirándome e imaginé que quizás se trataba de mi abuelo que me visitaba para decirme que aun estaba vivo, en otra forma y diferente a como lo conocía, pero sin dejar de ser él. Y así fue como decidí no echar la cortina, dejar que me observara durante toda la noche. Al día siguiente, al despertarme, aun estaba allí, casi sin haber cambiado posición, y cuando fue hora de irnos del bungalow le dije que volara alto, que nosotros también continuábamos nuestro camino. Levantó sus alas y se marchó, llevándose consigo una gran magia.

Dragonfly

The place to be! 

Sunset

Y a continuación fotos de koalas! A ver si podéis encontrar al menos un koala en cada foto ;) 







Ese día fuimos al Wilson Promontory, un parque nacional muy especial. Antes de dirigirnos al Wilson Promontory fuimos a hacer un pequeño paseo al lado del mar. Después continuamos dirección al parque nacional. Cuando conduces a través de él tienes la impresión que en cualquier momento te saldrá un dinosaurio paseando tranquilamente o escapando de su depredador. Es decir, un buen sitio para grabar una película ;) Una vez allí caminé hasta la cima de Mount Oberon y al llegar arriba tienes una vista de todo el valle. También hay islas formadas por rocas aquí y allá y tienen distintos nombres según su forma: Turtle Island, Heart Island… Luego bajé y con Jamie continuamos dirección hacia una playa con unas rocas muy grandes que parecen salidas de la nada. Caminamos a lo largo de la playa, y nos situamos encima de una roca muy llana que entraba en el mar y sobre de ella tenías la sensación de estar a bordo de un barco medio hundido en las aguas. Volvimos al coche y como que ya anochecía empezamos a ver animales por todos lados. Jamie tenía que conducir con cuidado para no atropellar ninguno. Vimos canguros y cervatillos. Esperábamos ver un Emu pero no tuvimos esa suerte. Al cabo de unas horas llegamos a Frankston.

El pequeño paseo... Se parece un poco al Señor de los Anillos, verdad?


Jamie y yo
Aprendiendo a poner aire a las ruedas del coche!

Vistas des del Mount Oberon. A lo lejos se ve Turtle Island

En la playa, después de la excursión en Mount Oberont.
Yo sobre la roca llana que entra en el mar...


Pero Jamie no se cansa de enseñarme la zona y le estoy muy agradecida por ello porque al día siguiente, después de trabajar durante toda la mañana con la mudanza, fuimos a una playa muy famosa por el surf. Así que ya me veis a mí bañándome entre surfistas intentando no molestar demasiado!

El miércoles cuatro de marzo fuimos al gimnasio por la mañana. Cuando llegamos a casa trabajamos en la mudanza porque su hermana había venido con el tráiler y lo teníamos que cargar. Por la noche fuimos a cenar a un restaurante indio. Estaba buenísimo! Y había tal cantidad que nos dieron unos tuppers donde pusimos las sobras y esa fue nuestra comida también al día siguiente.


El jueves trabajamos todo el día en la mudanza. Por la tarde fuimos a unas montañas que están cerca de Frankston y nos subimos a un trenecito de vapor que te lleva a través de los distintos pueblos perdidos entre el bosque. Hacía un día de niebla y todo estaba envuelto por un aire fantasmagórico. Por la noche yo tenía ganas de ver una película de miedo así que descargamos “The Cube”, aunque al final resultó ser más un thriller psicológico. Esa noche era la última en la casa ya que a partir de entonces me trasladé al barco! 
Que ya llega el tren! 

El conductor del tren y yo 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Melbourne; post 2

Continúo explicando la semana en Melbourne:

El jueves hacía bastante calor y por la tarde me encontré con un catalán en la playa de St. Kilda. Sí, habéis leído bien, un catalán! Me olvidé de contároslo y es que el miércoles en el mercado había una parada de Authentic Spanish Cuisine así que fui para allí y pregunté si eran de España. Me dijeron que algunos sí y resulta que había uno de Vic. Qué casualidad! Nos intercambiamos el contacto y al día siguiente nos encontramos en esta playa. Estuvimos hablando un poco. Él estaba aquí para estudiar inglés y trabajar pero se notaba que echaba a faltar su tierra. A continuación yo me fui por mi cuenta a visitar un pequeño mercado que había en St. Kilda. La chica con la que compartía habitación me dijo que por la noche se podían ver los pingüinos volver de Phillip Island a la costa para dormir así que la llamé para comprobar si estaba cerca. Al cabo de unos minutos ya nos habíamos encontrado. Estábamos sentadas observando el mar cuando de repente un chico subido en una bicicleta de turistas nos invito a un pequeño paseo a cambio que colgáramos una foto en la página web de facebook de la compañía de bicis. Así que pudimos observar todo a lo largo de la playa de St. Kilda sentadas y hablando con el ciclista. Muy divertido! Seguidamente caminamos por el muelle observando como el sol se ponía. A cada dos pasos tenías que pararte y observar la tonalidad del cielo cambiante. El atardecer es uno de mis momentos preferidos del día; el sol colorea todo de distintos colores en un intervalo de tiempo muy corto, hasta que acaba desapareciendo por completo dejando detrás su legado: la luna. Y casi sin darnos cuenta se hicieron las ocho de la tarde, ya oscuro, y empezamos a ver pingüinos! Yo no me lo podía creer. No había muchos, unos cinco vimos. Eran chiquititos y se movían con mucha gracia. El lugar estaba vigilado por unos guardas que vigilaban que nadie tomara fotos con flash.
Después decidimos ir a ver el año nuevo chino que se celebraba en medio de la ciudad. Allí nos encontramos con los amigos que hice en las Blue Mountains y fuimos a pasear por el barrio chino de Melbourne, aunque ya no quedaba mucha actividad. Seguidamente cogimos el tren y volvimos para casa.
 
La playa de St. Kilda

Como si fuera una puerta a otro mundo, el muelle se adentra en el mar y se difumina con la luz del sol durmiente. 

Los pequeños pájaros del mar 

Yo en el muelle

Un pescador acaba de pescar un flathead! Se ve que estos pescados cocinados, están buenísimos! 

Observando la puesta del sol

Inmortalizando nuestro inesperado paseo en bicicleta. 

Como que era oscuro y no se podía utilizar flash la foto no es maravillosa... aún así, se aprecia que es un pinguino, no? ^^ 

El viernes había quedado con Amie, una chica de Bélgica que vive en Melbourne ahora y que me presentaron las cuatro chicas francesas. Quedamos que iríamos a desayunar a Lentil As Anything y después haríamos de voluntarias. Comí unos fabulosos pancakes con manzana caramelizada y ready to work! La gente voluntaria era majísima y nos lo pasamos muy bien. Por casualidad, también me encontré con Louise y Clemence, las dos chicas francesas que conocí en Hobart y con las que fui al Queen Victoria Night market el pasado miércoles. Después de hacer de voluntaria estuve con ellas y otros chicos que tocaban instrumentos. También me encontré con Julian, un chico que conocí hace una semana en un club de Melbourne que me explicó que había estado en Barcelona. Estaba con una amiga suya catalana así que fue divertido volvernos a encontrar. Nos intercambiamos los números por si los siguientes días queríamos hacer algo juntos. Luego nos despedimos y yo me fui para casa.

El sábado hizo un calor agobiante. Me levanté temprano para ir a correr al lado del río y el resto del día, hasta las cinco más o menos se puede decir que estuve un poco atontada por el calor. Pero me fue bien descansar un poco porque por la noche había la White Night. Este nombre viene del francés “nuit blanche”, y quiere decir que estás toda la noche sin dormir. Las paredes de la calle principal de Mlebourne estaban iluminadas por distintos dibujos y todos los cafés y tiendas estaban abiertos. Aquí y allí había cosas para ver. Yo había quedado con Julian en un bar en el que empezaba una ruta organizada con distintos couchsurfers. Después de saludarlo me despedí y fui a encontrarme con mis amigos de las Blue Mountains que me habían invitado a su apartamento. Allí me encontré con distintos jóvenes de nacionalidades diferentes. Uno de ellos le encantaba la cocina así que le ayudé a preparar un guacamole. Mientras el resto de los invitados nos metían prisa amistosamente para empezar a comer el guacamole, nosotros íbamos charlando y preparándolo. Cuando por fin estuvo acabado, todos lo disfrutamos un montón (yo aun más porque no había cenado hehe). Finalmente hacia las doce salimos a la calle. Bailando y riendo pasamos por una plaza con un dj;  nos paramos a bailar salsa delante de unas grandes pantallas donde bailarines enseñaban como bailar; entremedio comí un gofre con chocolate y vi a unos “buskers” bailar dubstep y finalmente, al llegar a la plaza principal mis amigos empezaron a jugar con una pelota de playa. En la misma plaza también me encontré con Clemence y Louise y venga, todos a jugar con la pelota en medio de la plaza. Gente desconocida se añadía al círculo durante unos minutos y luego con un “Nice to meet you, have a good night” continuaban su camino. Cuando Clemence y Louise se fueron yo me quedé con tres alemanes, Sören, Marvin y Olli. Fuimos a un bar al aire libre y estuvimos bailando hasta las seis. Entremedio también se nos unió Léa. Nunca olvidaré el momento en que, sedientos, pedimos un vaso de agua para cada uno de nosotros y nos emborrachamos a base de agua. Hacía tanta calor que era lo único que te apetecía! Marvin y Olli me invitaron a dormir a su apartamento, así no tenía que coger el bus nocturno y regresar sola a casa. Plan perfecto! Nada más estirarme sobre el colchón que habíamos dispuesto en el suelo, me dormí. Una noche increíble detrás de mí! 
Algunos ejemplos de las pinturas proyectadas sobre las paredes. Todo adquiere una atmósfera muy mágica: 




A comer los gofres!!

El chico francés y yo haciendo tiempo mientras esperábamos a nuestros amigos. 
Olli, Marvin, yo y Sören, después de beber nuestro vaso de agua. Let's dance! 

Dentro de un museo de arte se había organizado una pequeña disco con música electrónica. 

Al día siguiente nos levantamos a las doce porque ellos junto con Léa tenían que ir a ver un partido de cricket. Comimos unas rebanadas de pan con nutella y café. Me despedí de ellos y esperemos volvernos a ver en un futuro! Mientras caminaba por las calles de Melbourne, me encontré con Julian que justo en ese momento iba a comer. Lo acompañé y luego me invitó a un café melbourniense. Me hizo una explicación de toda la tradición cafetera de Melbourne y me llevó a uno de los bares que él considera que hacen el café más bueno. Y le tengo que dar la razón! El café por sí solo no era amargo y no necesitabas azúcar. Otra despedida en un mismo día. Continué caminando al lado del río y me tomé algo de fruta y cuando ya estaba demasiado cansada cogí el tren y me dirigí hacia la casa. Una vez allí me enteré que estaban planeando una barbacoa. Cociné unas veggie burguers para contribuir en la cena comunitaria. Al final cenamos a base de mis hamburguesas, patatas bravas y ensalada.
Café melbourniense ;) 

La barbacoa. El fuego da un sentimiento comunitario muy enriquecedor.

Y todos nosotros disfrutando de la comida! ^^

El lunes era mi último día en Melbourne y se puede decir que lo aproveché bastante. Fui a comer con Amie al Lentil As Anything y como que ella estudió psicología me hizo una sesión. Más tarde me encontré con Louise y Clemence y estuvimos paseando y hablando. Al pasar al lado del río vimos muchos barcos de remos con estudiantes remando y practicando para una gran cursa que se hace entre todas las escuelas de Melbourne. Era bastante impresionante ver el río tan transitado. Para mi última noche en Melbourne decidí ir a un concierto de Jazz que el couchsurfer me había recomendado. Así que volví a quedar con Amie, comimos una pizza y fuimos a bailar al bar. Muy buena música y lo disfruté muchísimo, tanto, que el tiempo, como siempre, pasó volando, así que para no perder el tren tuve que correr entre la lluvia. Pero mientras corría, una gran sonrisa iluminaba mi cara, porque aunque mis días en Melbourne tocaran a su fin, sentía como las memorias y recuerdos que había ido coleccionando se estaban grabando dentro de mí.
En la galería de arte había un carrussel así que me dejé llevar por el vaivén suave de las sillas doradas mientras esperaba a Louise y Clemence. 
Caminando dirección al concierto de jazz que se celebraba en un antiguo convento, vimos unos pájaros sobrevolando. Pero al fijarnos bien comprobamos que se trataba de murciélagos. La visión del cielo cubierto de gris ceniza, los murciélagos volando y el convento detrás le daba un aspecto muy fantasmagórico, como si en cualquier momento, bajo nuestros pies, pudiésemos descubrir manchas de sangre dejadas por un huidizo vampiro. 


Y como siempre, cuando algo acaba, una nueva aventura empieza. ¿Dónde, esta vez? No muy lejos de Melbourne en realidad, el pueblo se llama Frankston y lo encontré con Helpx y por recomendación de las cuatro chicas francesas que se quedaron en la casa durante unos días. Me dijeron que era un marinero que tenía un barco y que era muy simpático. Como veis, el agua me llama! 

viernes, 20 de febrero de 2015

Melbourne; post 1

Si tuviera que elegir una ciudad donde vivir, Melbourne seguramente ocuparía las primeras posiciones de mi lista. La gente suele decir que todas las ciudades son iguales. Depende de cómo se mire es cierto: el espíritu de consumismo, la manera como están diseñadas, el transporte público son características que no difieren demasiado entre las grandes ciudades. Pero hay algo muy propio en Melbourne y que me gustaría definir como un corazón que late y que te hace estar en movimiento constante. Y es que la ciudad no se acaba con ver los monumentos o calles importantes que tiene, sino que cada día es diferente. Continuamente hay festivales, mercadillos, gente de muchas etnias distintas… Me encanta el hecho de que haya tantos “buskers” (es la gente que toca algún instrumento en la calle y pide dinero). A cada esquina escuchas música y automáticamente te llena de felicidad. Ayer, por ejemplo, ya cansada de haber estado arriba y abajo durante todo el día, me senté en un banco, al lado de un músico que con una guitarra y su voz animaba la calle y la gente que pasaba por delante de él. Algunas personas incluso pasaban bailando. Estuve observando mi alrededor escuchando las canciones durante un buen rato. Era como si me encontrara dentro de una burbuja donde todo se acepta. En ella puedes entrar bailando, riendo, cantando, corriendo… y nadie te mirará raro, como mucho te sonreirán y compartirán por unos instantes una misma felicidad. Cuando paró de tocar estuvimos un rato hablando y descubrí que era de Toronto, en Canadá. Él, al llegar a Melbourne y ver toda la tradición musical y de busking que había decidió comprarse una guitarra, un micro y un equipo de sonido para empezar a tocar por la calle. Hoy seguramente irá al Chinatown porque es el año nuevo chino!
Entrada de Chinatown

El contraste entre moderno y antiguo está presente por toda la ciudad. 

Un ejemplo de la multiculturalidad de Melbourne
Melbourne es también como una especie de meeting point. Muchas de las personas que he ido conociendo durante mi viaje están ahora por Melbourne así que me he ido encontrando con ellos.

Bueno, mi post ha empezado un poco por detrás pero, no worries, que hay mucho más para contar antes de esta pequeña anécdota ;)

Durante estos días he estado viviendo en una casa donde vive una de las amigas de Grant, el marinero de Hobart. En principio tenía que hacer couchsurfing pero el chico con el que contacté me dijo que al final no podía porque estaba trasladándose y era un poco rollo. Le dije que no se preocupara porque Grant ya me había facilitado el contacto de esta amiga suya. Así que aquí estoy, Droop Street number 98. El district se llama Footscray y está a unos 15 minutos en tren del city centre. Es un district bastante pobre, donde hay más gente de otras nacionalidades (muchos de Vietnam) que australianos. Al caminar por sus calles a veces me da la sensación que estoy en alguna ciudad de Marruecos. Pero no me puedo quejar para nada. La casa donde vivo es bastante grande y es lo que se llama un share-house. La verdad es que hasta ahora tengo problemas para saber quién vive aquí y quién está sólo durante una temporada… Creo que hay seis personas que es su casa pero durante esta semana algunos días hemos sido hasta 12 personas. Es una atmosfera super divertida y en la que me siento muy a gusto. Me gusta definir esta casa como un hostel, sin ser un hostel. La gente que vive aquí se llaman a sí mismos Droopers y todos son muy interesantes. Siempre está pasando algo: nueva gente que viene y se presenta, música de alguien practicando la guitarra…
El jardín

Detrás de la casa

Nice place to sit and talk

Enjoy the company!

Bienvenido a Droop!

Total que llegué aquí el miércoles de la semana pasada. El jueves hice día de turismo por Melbourne, con un mapa en la mano y caminando sus calles arriba y abajo. En teoría me tenía que traer el packed lunch de casa pero me lo olvidé… Pero vi un sitio muy chulo llamado OM vegetarian que por 6.50 dólares te daban una plata llena de comida tailandesa y si querías podías rellenar. Buenísimo! Además también me pedí un Mango Lassi que es como una bebida refrescante hecha a base de mango, iogur y leche. Durante mi turismo también descubrí Brunswick street, una calle famosa por sus cafés. Es increíble cómo vas caminando y aquí y allá hay ofertas de faena en bar, restaurantes. Tan diferente de la situación que tenemos en España…
Mi comida :) 

Y nada más llegar… una fiesta! El viernes había una fiesta organizada con unas 50 personas (no llegué a saber muy bien cuántas vinieron al final) en nuestra casa. Fue toda una experiencia. Algunos amigos suyos tienen una band así que tuvimos live music de un auténtico grupo de música y era genial. Podías ir caminando por las distintas habitaciones y encontrarte con ambientes nuevos y diferentes. Teníamos un art room donde podías dibujar lo que quisieras en los papeles dispuestos en la pared. Una de las habitaciones se convirtió en la sala de los instrumentos con unas cinco o seis personas tocando instrumentos e improvisando melodías. Otra sala sirvió como theatre room porque había tres chicos que habían estudiado teatro juntos y no paraban de hacer comedia. Para mí era un poco difícil a veces seguir el show porque el inglés en comedia no es tan fácil… Pero aun así, muy divertido! También había un chico que era dj y que convirtió otra sala en una pista de baile.
La pequeña oruga que te invita a escribir y pintar lo que quieras!

Draw, paint, create

La cosmis entrance: un túnel que te lleva a una tienda de campaña tipo chill out. Yo ayudé en el diseño y la decoración 

Keep it clean!

Hicimos un juego que consistía en dar nombres inventados a la gente. A mí me tocó "Kitten", no está mal, no? Yo di el nombre de "Avocado" a un chico y me enteré que uno de los que estaban invitados se llamaba así en realidad... oops!

Al día siguiente me desperté tarde porque obviamente fuimos a dormir hacia la madrugada. Por la mañana estuve limpiando todo lo de la noche anterior. Al estar aquí y no pagar nada pensé que era lo mínimo que podía hacer. Pasé la aspiradora a consciencia y los de la casa me dijeron que hacía tiempo que no había estado tan limpia la moqueta! Por la tarde me encontré con Christelle, una de las chicas del bed and breakfast de Tasmania. Juntas fuimos a ver parte de la National Gallery de Victoria y luego caminamos bastante hasta llegar a un convento que ahora se hace servir como un lugar social. Allí hay un restaurante que se llama Lentil as Anything y del cual me gustaría hablaros. Se trata de un restaurante de comida vegetariana que tú comes lo que te apetece y pagas lo que crees. Si quieres puedes hacer de voluntario durante unas cuantas horas y luego comer también. El lugar sólo funciona gracias a las donaciones de la gente y a la multitud de voluntarios que reciben. Se está convirtiendo en algo muy popular y que sirve también para alimentar a las personas que no tienen dinero para comprar comida. En Melbourne hay ya tres abiertos y en un futuro quizás se abran en Torín (Italia) y Berlín. Proponemos Barcelona? Echad un vistazo a la página web! http://lentilasanything.com/
Ese día Christelle y yo hicimos de voluntarias para la cena y luego comimos algo allí. A continuación nos despedimos y yo quedé con unos amigos que había hecho en las Blue Mountains para tomar algo.
Uno de los voluntarios trenó una flor en mi cabello ^^

Los droopers me dejaron esta nota encima de mi cojín agradeciendo la limpieza! Qué detalle :) 

Domingo hacía mucha calor. Así que decidí ir a la playa de St. Kilda. Aquí las playas ya no son tan espectaculares como en Tasmania pero… Me encontré con el couchsurfer y me dijo que me quería invitar a cenar para pedirme perdón por no haberme podido hospedar. Vaya cena! Fuimos a un restaurante casi de lujo. El menú fue el siguiente: una gamba hecha al momento en su jugo y luego un pescado enorme con patatas y verdura con una salsa de cilantro, perejil y albahaca por encima, todo acompañado por un vino blanco italiano muy refrescante! Agradecí y disfruté un montón de esa cena. Al viajar y no tener siempre acceso a comidas exquisitas la verdad es que me sentí muy feliz.
Cheers!

En St. Kilda había esta tortuga gigante que anunciaba el espectáculo de Cirque du Soleil: Totem

En st. Kilda también hay un parque de atracciones que se llama Luna Park. 

El lunes fui a visitar el Melbourne Museum. Tan grande que me pasé cuatro horas dentro y aun me quedaba bastante por ver. Fue interesante porque había mucha historia aborigen y sobre la ciudad en sí. También había una sección de naturaleza y animales sobre Australia. Esa misma noche uno de los chicos de la casa trajo consigo a cuatro chicas francesas que había conocido en Lentils As Anything. Ellas le habían preguntado directamente si podían quedarse a dormir la noche en su casa porque no tenían sitio donde ir. Y él dijo que claro que sí, ningún problema. Entendéis lo que quiero decir cuando digo que todos son bienvenidos? Eran muy majas así que al día siguiente, después de hacer un Applecake para los de la casa, me encontré con ellas en Lentils as Anything para comer. Más tarde fuimos a un bar donde había un encuentro de couchsurfers en Melbourne. Ellas teóricamente querían encontrar a otro couchsurfer para pasar la noche pero al final alargaron su estancia con nosotros dos noches más.
Velas y canoas aborígenes

Los encargados del museo dando de comer a anguilas y tortugas. Las anguilas eran uno de los alimentos principales de los aborigenes. 

El miércoles por la mañana fui a correr al lado del río con uno de los chicos de la casa. Hacer deporte en Melbourne es algo muy gratificante porque también es conocida como la ciudad del deporte. Siempre ves gente practicando boxeo en el parque, corriendo, caminando, en bici… Buenas vibraciones! Cuando llegamos yo limpié los fogones (mm… me hubiera gustado sacar una foto de antes y después, no sé cuánto tiempo deberían llevar sin limpiarse esos fogones hehe). Por la tarde fui al Queen Victoria night market donde me encontré con dos chicas francesas que había conocido en Hobart. Había mucha música y la verdad es una lástima que los australianos sean más bien sosos en cuanto a ritmo. Pero bueno ya animábamos la fiesta un poco nosotras. Había tantas paraditas para escoger donde comer que me estuve un buen rato. Al final elegí comida del Nepal, muy buena! Pero no recuerdo el nombre…
Y después de la visita al mercado es cuando me paré delante del busker canadiense y… principio del blog! ;)
Clémence y yo en el mercado ^^ 



Tengo noticias también de mi amigo Grant. Por fin ha conseguido poner el mástil a su barco y están preparados para empezar a surcar los mares. Os invito a que seguís su aventura en su blog. Interesante leerlo y los posts ocurren a menudo  http://dancingwiththewind.org/